Actitudes y prejuicios




Las actitudes tienen que ver con los juicios evaluativos que realizan las personas en las dimensiones de bueno-malo o positivo-negativo. La evaluación de los estímulos del entorno nos permite reconocerlos y saber cómo comportarnos con ellos.

Ejemplo: nos acercamos a hablar con nuestro mejor amigo, porque tenemos una actitud favorable hacia él. Por el contrario, nos distanciamos de quienes no nos agradan, porque tenemos una actitud desfavorable hacia ellos.

El modelo Tripartito de la Actitud indica que ésta posee tres componentes:

1.- Cognición: Pensamientos y creencias.
2.- Afectividad: Sentimientos y emociones.
3.- Conductas: Intenciones, disposiciones a la acción y comportamientos dirigidos hacia el objeto actitudinal.

Como consecuencia, las actitudes juegan un papel fundamental a la hora de dirigir la atención, los pensamientos y las conductas de las personas y contribuyen a satisfacer las necesidades psicológicas fundamentales de los humanos:

-Tener conocimiento y control sobre el entorno.
- Mantener cierto equilibrio y sentido interno.
- Ser aceptados por los demás.
- Sentirnos bien con nosotros mismos.

Aunque existen diferencias individuales y culturales, todo el mundo tiende a juzgar los estímulos del entorno en dimensiones evaluativas. Respecto a esto último es que nace el prejuicio.

Es común encontrar en nuestra región discriminación a personas extranjeras, especialmente a los vecinos de Perú y Bolivia. En esos casos es importante detenerse y conocer qué pasa por la mente de las personas a la hora de prejuiciar. Veamos lo siguiente:

Los prejuicios son un tipo de actitud usualmente negativa en base a la pertenencia de una persona a un grupo, además de olvidar las características individuales de la persona objeto del prejuicio.

Allport dice que el prejuicio es una actitud hostil o desconfiada hacia una persona que pertenece a un grupo, simplemente debido a la pertenencia de ella a dicho grupo. Enfatiza en algo hostil, pero puede haber prejuicio positivo. Esta definición permite articular un proceso individual con otro grupal: lo psicológico y lo social.

Ejemplos de tipos de prejuicio:

Positivo: vemos en la calle a una religiosa: con su hábito, su velo y un rosario en la mano. La actitud previa que hacemos de ella es positiva, por ejemplo: "es una buena persona, irradia paz, es solidaria y esforzada”

Negativo: en televisión vemos aparecer a una mujer linda y rubia. La actitud previa negativa que nos podemos hacer de ella es, por ejemplo: “deber ser tonta, porque todas las rubias que salen en televisión lo son”.

Los invito a ver la teoría en la práctica; a conversar con ustedes mismos respecto a sus actitudes y conocer la gran cantidad de procesos asociados a ellas.

Un afectuosos saludo.

Jorge Escudero Bello.
Tutor ayudante
Psicología Social II.



1 comentario:

surodmat dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.